jueves, 28 de febrero de 2008

Creciendo

Entre los piropos que alguna vez me han lanzado, me quedo con el de Irene, ella me dijo que tenía las manos de pianista; sin buscar una mala acepción, supe que hacía referencia a mis finos dedos.


Anoche, mientras corregía un examen me percaté que en la palma de la mano tenía un callo, éste había aparecido por asir una escobar y secar una una pista de fútbol sala. Como es de costumbre en mi, nunca me conformo con la realidad y mi alma de soñador me relegó en el tiempo casi una década, a mi primera incorporación al mundo laboral. Puedo esgrimir en mi curriculum casi una docena de oficios, cuyo rastro ha sido grabado en mi mano, la cual se asemeja al tronco de un árbol, y sobre la que yo, como de si un dendrocronólogo me creyese, extraigo cada oficio.


Actualmente carezco de una extraordinaria memoria, me valgo de palabras o hechos para recordar personas y lugares; creo que llegará un día en que mi único recuerdo se quedará en mis manos, puesto que mi cabeza se alimentará de senilidad y por ella lor recuerdos vagaran si ton ni son.


Puede que cada noche el aroma de los pasteles, las naranjas, la pintura, las cartas... penetre en mi procedente de las manos; o puede ser que ni tan si quiera sepa lo que ellas me han de recordar.


Creo que en esta vida es necesario trabajar, no en vano hasta los ricos en ocasiones los recuerdan porque como dice el refrán: trabajar es salud.



Para Beatriz, perdón Bea.

lunes, 25 de febrero de 2008

Videojuegos

Recientemente he adquirido una PSP, sin duda el objeto que más nos recluye en el individualismo y la marginación. Digo esto, porque a día de hoy jugar a ella me quita el tiempo que antes dedicaba a leer.
Hace relativamente bien poco, en Alzira podíamos encontrar lugares de recreo, también llamados recreativos, me vienen a la memoria tres en concreto: Kame-Kame, Las Vegas y el mítico Jake. De todos ellos guardo un entrañable recuerdo, el de gastarme 5 duros en una partida y el de pasar tardes enteras viendo como los "viciados" se pasaban pantallas del Tetris, Double Dragon, Street Fighter, Bubble Bobble... así hasta más de un centenar de maquinitas.
No cabe duda que en estos lugares he pasado muy buenos ratos, aunque mi madre decía que era un nido de vicios, y mira si soy tonto que no cogí ninguno, y seguro que eran gratis.
Tengo en mente en estos momentos las típicas maniobras delictivas que hacíamos con el llamado "piojo", el cual no era más que el mecanismo eléctrico de un mechero de esta índole; con el y un poquito de suerte podías lograr un par de créditos, aunque otras veces te llevabas un buen calambre.
Mis primeros ídolos crecieron en los recreativos, por cierto todos ellos solteros y machuchos en la actualidad pero no han evolucionado hacia friki, cosa extraña; además nunca destacaron por ser personas extrovertidas, más bien creo que en la actualidad hubieran engrosado las estadísticas de personas adictas a las tecnologías.
Es posible que os suene esta canción, sobre todo a quienes superan los 25 (incluido tu Quico)


P.D: esta canción se titula Pedorazu, se trata de una canción popular y campesina rusa del s.XIX, sólo lo decía para que os acostéis sabiendo algo nuevo y déis por aprovechado el día.

miércoles, 20 de febrero de 2008

Qué malo es trabajar!!!!!

Miércoles, día de mercado, y por lo tanto mi día para pasear entre los miles de aromas que desde allí se desprenden: fruta, ropa, churros, juguetes, regateos, hurtos, esperas, desilusiones, tropiezos... En fin, toda una amalgama de sensaciones típicas de un mercado local.
Hoy mi primera parada ha sido ante un vecino, que como sonámbulo escapaba del rubor de la gente; triste, apático, justo igual que el día. Me he detenido frente a una mirada invisible, ante lo que antes era locuacidad; en cambio ahora un murmullo ininteligible intenta ser el interlocutor entre él y yo. De nuestra breve y escueta conversación sólo he podido descifrar que está en estado depresivo y que el motivo era el estrés laboral.
No he querido urgar en la herida, y por eso le he deseado un buen día y me he marchado cavilando, pronto he caido en la cuenta que se trata de un trabajador excepcional de la madera (lo afirmo porque nos hizo un extraordinario trabajo de ebanistería en casa) pero no cabe duda de que su propio trabajo le ha absorbido, y por lo tanto no trabajaba para vivir, más bien vivía para trabajar.
Sigo pensando que la gente no prioriza en su vida, no piensa cuales son las cosas que hay que descartar, y en cambio cuales otras debe acometer con el finde de darle a su vida sentido.
Os dejo con una sensacional canción que expresa muy bien cuales son las cosas importantes en la vida, y creo que el trabajo no está entre ellas.

sábado, 9 de febrero de 2008

Una de soldaditos....

Una voz ronca y sesgada me reclama en estos términos:
-Por favor, me dices dónde está Finamersa.
Yo de espaldas y ojeando el correo contesto : En el entresuelo, a la derecha.
-¿Qué mas dicho? Reitera esa voz.
Al instante me vuelvo para contestarle, pero esta vez en términos más descriptivos. De repente esa voz grita: Antoniet, quan de temps...
De manera inesperada un estruendo temporal fractura mis pensamientos, de la brecha emanan cuantiosos recuerdos veraniegos, cuyo principio se regía por el de la inocencia, lejos de la iniquidad y pleno de trasiegos aventureros.
Desde lo hondo de mi emerge un apocalíptico escalofrío, no es para menos, lo que empezó hace 14 años como una batalla citrícola, se convirtió en una sádica campaña de trincheras.
En el otro frente, Ramonet el de Estubeny, sin duda el tio más tosco y zopenco que la Tierra había parido. Yo, con apenas una cuarentena de kilos, me disponía a lanzar mi munición, no era otra que una naranja en forma de proyectil; pero antes de que pudiera armar el brazo, un fortísimo venablo impactó en mi cogote... del resto ni me acuerdo.
Bueno sí, puedo decir que Ramonet sigue igual, con 14 años más y con unas manos que el tiempo ha labrado y que ahora en forma de saludo estrecha con las mías.


P.D: Esta canción pertenece a la Banda Sonora de la película Barry Lyndon", una obra maestra del año 1975, dirigida por Stanley Kubrick.

lunes, 4 de febrero de 2008

Una mirada retrospectiva

Estaba el otro día en clase explicando la formación de la Unión Europea cuando se me ocurrió pensar: Si la Unión Europea nace en el año 1992, entonces cuando nació yo ya tenía 11 años. Fue sin duda el momento en el que me percaté de que tras de mi dejo una sarta de recuerdos, de aproximadamente 25 años, liados en una madeja de entretenimiento.
Fue entonces cuando vino a mi mente un mail que me enviaron recientemente, y tras el cual me llenó de melancolía y nostalgia de una época que ya no existe; no es porque es pasado, sino porque los niños de hoy en día viven como adultos: les falta tiempo, no disfrutan de las pequeñas cosas, no piensan en los demás, no conocen el término amistad...
Creo que es un buen momento para que cada uno cierre los ojos y busque en los recovecos de su memoria todo aquellos que hace 15 años le hacía feliz; yo empezaré por recordar que cada noche ponía el punto y seguido a los eternos capítulos de Oliver y Benji.