Mañana todo olerá a nuevo: nuevas ilusiones, nuevas expectativas, nuevas generaciones, nuevas perspectivas... en fin novedad por doquier. Yo me siento como un entrenador, aunque parezca absurdo, es tan sencillo como pensar que me han renovado la plantilla casi en su totalidad y que sólo quedan pocos jugadores-alumnos de la plantilla del año pasado.
Hoy no voy a criticar el sistema educativo, seguramente me faltaría horas y he de prepararme para mi primer día de colegio: he revisado si lo llevo todo: estuche, bolígrafos, agenda, libretas...pero me he dado cuenta que no tengo zapatos; por supuesto que descalzo no iré.
Ayer yo era el que esperaba nuevos compañeros, el que no rehusaba escuchas las batallas veraniegas, el que se engulía las tortas de los zoncos.. pero ahora desde la barrera veo como cada generación hace pragamática de su vida cotidiana y que piensa que el colegio es lo que hay entre dos fines de semana.
No creo que haya mejor manera de empezar que con un poco de ironía, Señor Buenafuente cuanta verdad tras su monólogo:
P.D: Mañana más, pero no mejor